CONFINAMIENTO Y EMOCIONES

Emociones en situaciones extraordinarias

Esta situación de crisis es algo extraordinario e inesperado que afecta a millones de personas en todo el mundo. Los seres humanos estamos confinados en nuestros hogares por la acción del covid-19 y no sabemos con certeza cuánto durará esta situación. 

Las personas llevamos mal la incertidumbre, estamos entrenadas para buscar explicaciones y poner nombres, a saber lo que va a pasar con nuestra hora siguiente, con nuestro día siguiente. Vivimos en una ilusión de control que nos da estabilidad. Seguimos líneas de continuidad: la línea del trabajo, la línea familiar, la línea de nuestras creencias, la línea de las relaciones personales, de nuestro tiempo de ocio, … En todo sabemos más o menos “qué viene ahora”. Cuando esas líneas de continuidad se rompen, nos entra vértigo. 

Ahora hemos de permanecer en casa en un movimiento solidario sin precedentes. Puede que estés sola, que vivas en pareja, que tengas niños, personas a tu cargo, … Puede que no sepas qué va suceder con tu empleo, con tus ingresos. Toca manejar nuestros pensamientos, emociones y acciones para poder salir fortalecidas de esta experiencia.

Aquí te dejo información que puede resultarte útil para afrontar estos días tan extraños.

Normalización de emociones

Te vas a encontrar con emociones y reacciones que son normales ante una situación extraordinaria. Estamos en una fase de adaptación, de ajuste a algo nuevo para la población. Puede que al principio hayas estado muy positiva y que ahora surjan otras emociones conforme avanza el tiempo. Es normal sentirse agobiada si no puedes salir, es normal que luego te sientas llena de ánimo y que mañana estés irritada o llores. 

El miedo.

Tienes miedo, normal. Escúchalo, te dará información sobre lo que es importante para ti. Estamos asimilando y ajustando. El tema es contener y manejar las emociones sin reprimirlas, hemos de aprender a canalizarlas y expresarlas sin que nos desborden.

Puede que sientas que esto sólo te pasa a ti, que estás sola en esto. Haz red, estamos unidos por la misma causa. Pide ayuda si la necesitas.

El miedo es normal, y es automático el instinto de protección. Ante una amenaza, nos activamos como si nos fuera a comer un león: es una activación desde el sistema límbico, el más primitivo, el que desde que vivíamos en tribus nos protege de los peligros.

En esta crisis global conectamos además con el miedo del inconsciente colectivo, un miedo ancestral, histórico, cultural.

Tu miedo te alerta, te lleva al autocuidado, pero mantenido en el tiempo actúa contra el sistema inmunológico. Una mente en miedo trae memorias y futuros de miedo. Es hora de tomar decisiones desde el amor.

Permiso para sentir.

Date permiso para sentir y explorar tus emociones, recibe su mensaje y cuando decidas muévete a tu ritmo hacia otra emoción usando nuevos pensamientos y acciones. Vamos a reprogramar nuestra mente poco a poco.

Repito, no se trata de reprimir emociones, sino de aceptarlas, normalizarlas, mimarnos, ver qué nos dice la emoción (ej: “que me importan de verdad las personas”), dónde vive en nuestro cuerpo, decidir cómo quiero sentirme (alegre, positiva) y emprender acciones que me faciliten sentirme así.

Cuida tu lenguaje interno y tus palabras

Tus emociones y conductas reflejan tus creencias. Siendo consciente de tu pensamiento puedes influir en cómo interpretas y vives las situaciones.

Cuida tu lenguaje interno. Elimina palabras con carga negativa: mejor “santuario” que “jaula”. Ves el mundo a través de tus creencias. Puedes cambiar tu realidad modificándolas e interpretando las situaciones de otra manera.

Recuperar continuidad para sentir control

Las líneas de continuidad de nuestra vida están alteradas. Hemos de organizar nuestra nueva continuidad en este período. De ahí la importancia de poner en marcha rutinas. De hecho, en emergencias se aconseja volver a la normalidad lo antes posible y así recuperar la sensación de control. Si no, la mente – ése “mono borracho” que decía Buda- toma el control y va de acá para allá, dejándose llevar por la ansiedad y contenidos externos que la desbordan.

Vamos a poner foco. Puedes decidir qué quieres hacer hoy, ponerte objetivos para la semana.

Algunas estrategias y técnicas para favorecer la adaptación

  • Realiza algo de ejercicio físico, ya que  libera cortisol y endorfinas.
  • Cuida tu alimentación, hidrátate, descansa.
  • Mantén el contacto, ¡no al aislamiento emocional!. Conecta con amistades y familia a diario, participa en los aplausos vecinales.
  • Busca información sobre manualidades que puedas hacer con lo que tienes en casa.
  • Instala hábitos que te sirvan para facilitar la vida ahora y cuando vuelvas a la normalidad.
  • Limita la información extenuante, la saturación informativa, y cuida las fuentes.
  • Practica técnicas de relajación, meditación o contemplación.
  • Elabora una lista con herramientas para momentos de “bajón”. Puedes apuntar un mantra, una rutina beneficiosa, unos chistes, gente a la que llamar, manualidades, actividades online, una carta para ti misma, recuerdos graciosos, la nota de para qué estás en casa.
  • Date permiso para sentir tus emociones.
  • Fórmate, nutre tu mente y tu espíritu.
  • Respeta el espacio de los demás y pide el tuyo.
  • No podemos controlarlo todo, sigue el autocuidado y suelta el miedo que ya ha cumplido su función.
  • Comunica lo que sientes, pide lo que necesitas.
  • Tu cerebro no entiende la diferencia entre realidad y fantasía. Puedes darte un paseo por la playa con la imaginación y reproducir ese estado emocional. Puedes oler la sal. Sentir la arena calentita bajo los pies.
  • Nos quedamos en casa por una razón. ¿Cuál es la tuya, qué es eso que te merece tanto la pena que estás dispuesta a quedarte en tu santuario? ¿Cuáles son tus valores? ¿Qué es lo que realmente te importa? ¡Escríbelo con detalle!

Evita tomarte las cosas como algo personal

Tomarnos las cosas como algo personal, así como juzgar a otras personas y a nosotras mismas, nos envenena. Cada persona vive su realidad, tiene su propia película mental e interpreta según sus creencias. Centrémonos en lo que podemos manejar, que es nuestro interior y no la conducta ajena. Este postura la defiende de forma magistral Don Miguel Ruiz en su libro “Los cuatro acuerdos”.

No hagamos suposiciones, porque todo lo suponemos desde nuestro prisma personal.

Evitemos juzgar a los demás, sólo nos perjudica. Donde pones la atención pones la energía: coloca el foco en la contribución de la mayoría de la sociedad, no en las excepciones que te parecen negativas.

Cuídate para cuidar a otras personas

Tú tienes algo que nadie más puede ofrecer. No existe nadie más como tú en todo el Universo. Canta tu canción, contribuye al bien común. Cuidándote ayudas a que todo marche mejor.

 

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