Diana Prados

Diana Prados

Psicóloga - Coach - Facilitadora

El increíble poder del corazón.

El corazón es una impresionante bomba que mueve la sangre a través del sin fin de venas y arterias que componen nuestro sistema circulatorio. Sin embargo, este órgano es mucho más que un bombeador.

Hace años la física cuántica sorprendió a propios y extraños con descubrimientos que no dejaban lugar a dudas: el universo y todo lo que hay en él se reduce a energía y todos los elementos del campo energético en el que se desarrolla nuestra existencia están interconectados. En palabras de Lynne McTaggart, “en nuestro aspecto más elemental, no somos una reducción química, sino una carga energética. Los seres humanos y todos los seres vivos son una configuración energética dentro de un campo de energía conectado con todas las demás cosas del mundo”.

Esto tiene unas implicaciones metafísicas y espirituales de radical transcendencia: ya no somos piezas independientes y aisladas de un enorme tablero de ajedrez, estamos jugando partidas a niveles que nunca antes nos habíamos planteado, o al menos no desde los postulados científicos previos a la novedad cuántica.

Uno de los proyectos que se hace eco de esta realidad energética es el Instituto HeartMath de Estados Unidos. Esta entidad lleva décadas estudiando el corazón humano, mucho más que una maravillosa máquina de bombeo que nos mantiene con vida. El corazón posee su propio cerebro, compuesto por unas cuarenta mil neuritas sensoriales y que realizan funciones con el cerebro y con independencia de éste. El cerebro no trabaja sólo, forma un innegable equipo con el corazón. Como recoge Deborah Rozman en su capítulo “Atributos de la ciencia del corazón”:

“- Antes de que se forme el cerebro de un embrión, el corazón comienza ya a latir.

– Existe una comunicación bidireccional ininterrumpida entre el cerebro y el corazón.

– Es mayor la cantidad de información que el corazón le envía al cerebro que la que el cerebro le envía al corazón.

– El corazón le envía al cerebro unas señales que le informan de las decisiones que tomamos.

– El corazón ayuda a sincronizar muchos sistemas del cuerpo para que todos ellos puedan funcionar en sincronía.

– Las señales enviadas por el corazón inciden sobre los centros cerebrales relacionados con el pensamiento estratégico, los reflejos y la autorregulación”.

Todo ello ha llevado a considerar la existencia de la inteligencia del corazón desde el ámbito científico y a plantear cuestiones relativas a la intuición y a la intención. Desde el HeartMath defienden la importancia de escuchar a la inteligencia del corazón como elemento básico para la gestión emocional. Afirman que al acceder por medio de diferentes técnicas a ritmos cardíacos más coherentes o armónicos (coherencia del corazón o cardíaca), resulta más fácil acceder a la intuición, al mantener a raya creencias arraigadas en nuestro pensamiento racional que muchas veces nos hacen reaccionar desde la ansiedad y el miedo. La intuición del corazón es sosegada y nos permite elegir cómo queremos responder en una situación, nos facilita seleccionar nuestra emoción en vez de emitir respuestas de forma automática. Para acceder a esta intuición es preciso elevar nuestro nivel de conciencia y aceptar lo que sentimos para poder modelarlo, siendo muy beneficioso en este punto la prácticas de mindfulness o de meditación.

El corazón irradia un campo electromagnético unas cien veces más potente que el del cerebro y sería lo que nos hace percibir la presencia y estado emocional de otra persona cuando, por ejemplo, entramos en una habitación. Al parecer, cuando estamos en ese estado de armonía denominado “coherencia del corazón” emerge de la persona una corriente energética emocionalmente positiva que influye en su entorno en forma de ondas electromagnéticas. Como decíamos antes, no somos entes independientes ajenos a lo que ocurre a nuestro alrededor, sino pura energía que interactúa con su entorno. Como afirma Deborah Rozman,”la energía de cada individuo influye sobre el campo energético colectivo, lo cual significa que los sentimientos y las intenciones de cada persona generan una energía que influye sobre el campo energético en su totalidad”. ¡Imagina el poder que tenemos de mejorar nuestra vida y la de los demás gestionando las emociones de forma adecuada!.

¡Muchas gracias por pasarte por aquí! Te dejo enlaces a la página del HearthMath Institute y a sus experimentos, así como a uno de sus vídeos con subtítulos en español:

www.heartmath.org

https://www.youtube.com/watch?v=bkMVqTUQ5kE

*Bibliografía:

-Lynne McTaggart, “El Campo”, Ed. Sirio 2002.

-Gregg Braden, “Resiliencia desde el corazón”, Ed. Sirio, 2002.

-Doc childre, Howard Martin, Deborah Rozman, Rollin McCraty, “La inteligencia del corazón”, Ed. Obelisco, 2017.

 

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