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Diana Prados

Diana Prados

MENTORA DE VIDA

Heroína, cuida tu frecuencia energética.

Los seres humanos llegamos a este mundo libres de programación, pero al interactuar con el mundo exterior comenzamos a implementar diferentes creencias y juicios con los que quizá no nos identificamos. Hemos perdido nuestra habilidad de conexión con nuestro ser real, creemos que somos nuestra mente, cuando ésta es una maravillosa herramienta que no nos representa.

Esto ocurre desde la infancia, y como dice el doctor Miguel Ruiz en su obra “Los cuatro acuerdos”, cuando ya no somos niños tenemos la sabiduría para seleccionar aquello que queremos pensar:

“La resurrección es convertirse otra vez en niño, ser salvaje y libre, pero con una diferencia: en lugar de inocencia, tenemos libertad con sabiduría. Somos capaces de romper nuestra domesticación, recuperar nuestra libertad y sanar nuestra mente”.

Las creencias que pueblan nuestra mente son la base de nuestras emociones. El ser humano está habituado a reaccionar a su entorno en vez de escoger cómo desea sentirse. Lo cierto es que carecemos de control sobre el mundo exterior, el único control que tenemos en sobre nuestro interior: pensamientos, emociones y lo que decidimos hacer en virtud de ellos.

Las emociones representan nuestra frecuencia vibratoria, ya que todo es energía en el universo y la energía posee diferentes frecuencias.

En esta vida, las emociones constituyen nuestra brújula interior para saber hacia dónde vamos, si estamos conectadas/os con quien realmente somos, nuestro ser interior, o vamos deambulando por caminos que no son nuestros. ¿Cómo te sientes? ¿Quién quieres ser? ¿Qué eliges pensar?

Donde pones tu atención, pones tu energía.

Cuando te sientes bien, vibras alto. La frecuencia más elevada es la del amor; la del miedo, por el contrario, es muy densa y nos ancla. Nos hace tomar decisiones desde el temor y no desde nuestra extraordinaria consciencia interior.

Cada vez que prestamos nuestra atención a mensajes de miedo, cada vez que nos centramos en lo oscuro y negativo, reproducimos una frecuencia similar y atraemos a nuestra vida experiencias de ese tipo, ya que las energías de frecuencia similar se atraen.

No es posible crear una vida feliz si mi atención se focaliza en lo que no deseo. Tampoco es posible subir de un salto desde una vibración de miedo a otra de felicidad. Abraham Hicks nos dice que “pivotemos”: escogemos un pensamiento que nos hace sentir un poco mejor, y luego otro, y así vamos avanzando poco a poco por la escala emocional. Se trata de entrenar y abrir grietas en el sistema del miedo para poder derrumbar el muro.

¿Qué te hace vibrar alto?

 

*Foto de Darius Krause

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