Diana Prados

Diana Prados

Psicóloga - Coach - Facilitadora

Céntrate en tus fortalezas.

Tienes tu propia paleta de colores para iluminar tu vida. Poner toda tu energía en mejorar tus debilidades te distrae del hecho de que cuentas con fantásticas cualidades.

¿No te da la sensación de que parece que has hecho quince másteres en detectar tus defectos? Si te pregunto por tus fortalezas puede que me digas una, dos o tres, o incluso ninguna. He pedido muchas veces en consulta que me me dijeran tres cualidades, la respuesta más habitual es “no sé” y luego quizá cae alguna. Muy distinto de lo que ocurre con los defectos, que salen con una rapidez inaudita de la boca de casi todo el mundo. En mi experiencia, necesitamos más tiempo para procesar una respuesta sobre nuestras virtudes que sobre nuestros debilidades. Además, apuesto a que si te pregunto por tus defectos la lista será más larga que la de tus fortalezas, ¡y puede que mejor documentada! ¿Por qué nos pasa esto?

La cantidad de creencias, convencionalismos, la competitividad que encontramos en la sociedad de hoy en día, al menos en la vertiente occidental, nos pone en situación de evaluación continua: siempre hay algo que mejorar, tenemos que superar a los demás o como mínimo estar a su altura y los fallos penalizan. Hay que corregir lo que está mal, enmendar el error. Esto puede traernos beneficios; sin embargo, parece que a costa de olvidar nuestros puntos fuertes o no darles el uso que se merecen.

Tradicionalmente la psicología ha seguido un esquema parecido trabajando sobre los síntomas, sobre lo que hay que arreglar, con el foco en el problema, e indudablemente se han conseguido beneficios. No obstante, el crecimiento y empoderamiento basado en las fortalezas que ya posee la persona ha permanecido en la penumbra durante mucho tiempo. El hecho es que potenciando nuestras fortalezas, desarrollándolas en todas las áreas de nuestra vida, podemos compensar nuestras debilidades.

La Psicología Positiva emerge en los años noventa de la mano de Martin Seligman. En su libro “La Auténtica Felicidad” nos habla de las veinticuatro fortalezas ubicuas, esto es, que son valoradas prácticamente por todas las culturas. Estas fortalezas, que se pueden medir y adquirir, son la vía para alcanzar las grandes virtudes humanas. Según Seligman, “hay seis virtudes refrendadas en todas las grandes religiones y tradiciones culturales”: sabiduría, valor, humanidad, justicia, templanza y trascendencia.”

Capacidad versus fortaleza

El talento, la capacidad, no es tan fácilmente adquirible como la fortaleza. Nos viene de fábrica. Se pueden mejorar algo, pero la mayor parte de de ese talento ya está presente de forma innata: o tienes vista de lince o no la tienes. Podrás afinar algo tu percepción, aprender a usarla mejor, pero la capacidad ya está ahí. “La capacidad conlleva ciertas elecciones, pero sólo relativas a dónde hacer uso de la misma y si perfeccionarla, pero es imposible elegir poseerla”. Además son automáticas hasta cierto punto. Las fortalezas, en cambio, son morales y pueden desarrollarse desde una base muy pobre, requieren voluntad y puedes decidir tenerlas o no.

El autor diferencia entre veinticuatro fortalezas aceptadas por diferentes culturas. No son universales porque existen algunas excepciones en su aceptación. Así, para la virtud de la sabiduría y conocimiento tenemos las fortalezas: curiosidad/interés por el mundo, amor por el conocimiento, juicio/pensamiento crítico/mentalidad abierta, ingenio/originalidad/ inteligencia práctica /perspicacia, inteligencia social/inteligencia personal/ inteligencia emocional, y por último, perspectiva.

Si quieres saber cuáles son tus principales fortalezas puedes realizar el cuestionario de la página www.authentichappiness.org de la Universidad de Pennsilvanya, donde se expone en trabajo de Seligman y su equipo. Para ello tendrás que registrarte y permitir que tus datos se utilicen en investigación. Otra opción responderlo en el libro “La Auténtica Felicidad”.

Tu TOP 5

Si realizas el cuestionario, tras obtener tus resultados presta especial atención a tu TOP 5, tus principales cinco fortalezas.

Para saber si realmente estás ante tu TOP 5, Seligman defiende que “si una o más de una de las afirmaciones expuestas encajan en sus principales fortalezas, estas pueden considerarse características”. Las afirmaciones que cita el autor son las siguientes:

– Sensación de propiedad y autenticidad (“Es mi verdadero yo”)

– Un sentimiento de emoción al ponerla en práctica, sobre todo al principio.

– Un aprendizaje rápido cuando la fortaleza se pone en práctica por primera vez.

– Aprendizaje continuo de nuevas formas de aplicar la fortaleza.

– Una sensación de ansiedad por encontrar formas de utilizarla.

– Una sensación de inevitabilidad con respecto a la puesta en marcha de la fortaleza (“Intenta detenerme”)

– Vigorización en vez de agotamiento mientras se utiliza la fortaleza.

– Creación y búsqueda de proyectos personales que giran en torno a la fortaleza.

– Alegría,emoción, entusiasmo, incluso éxtasis mientras se pone en marcha”.

Llévate tus principales fortalezas a todas las áreas de tu vida. Por ejemplo, entre mis puntos fuertes más destacados está el sentido del humor, y lo utilizo con mi familia, con mis gatos (aunque creo que tenemos que profundizar en este aspecto, de hecho dirán que no entienden “las bromas de SU humana”), en mi trabajo, en las relaciones con los demás y cuando me miro al espejo. Pertenece a la virtud de la trascendencia entendida como aquello que “nos conecta con algo más elevado, amplio y permanente: con otras personas, con el futuro, la evolución, lo divino o el universo”. Efectivamente, el sentido del humor me permite establecer una mejor conexión con mi alrededor y conmigo misma. Puedo elegir utilizarlo o no, mejorarlo o no. De hecho, hay veces que parece que me lo he dejado olvidado en un cajón. Funciono mejor en mi día a día cuando lo aplico y me permite expandirme como persona.

¡Utilizar tus fortalezas características te proveerá de gratificaciones

y te permitirá sentirte feliz!

– Bibliografía:

Martin E.P. Seligman, “La Auténtica Felicidad”, 2002 (versión e-book 2017, Ediciones B)

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